martes, 1 de enero de 2008

Sobre la necesidad de escapar o sobre la escritura


Desde niña tuve una imperiosa necesidad de escapar (una necesidad cuya fuerza de trabajo levantaría un imperio). LA MUJERCITA DEL CLARINETE habla por mi: A los nueve años me fui de mi casa para arruinarle la vida a alguien, calculo que a mi mamá porque a mi papá no lo veía mucho, no llegué a odiarlo. Agarré un bolsito, puse unos zapatos, una bombacha y me dije que iba a tener suerte. Fui a la estación de tren y me paré al lado de un hombre que tenía un bolso muy grande, pensé que podía darme cosas. Aquí aparece el problema: el que escapa necesita sentirse atrapado, entonces busca cosas, las pide.

Houdini es el claro ejemplo, pide sogas, cajas, cadenas, esposas y, sobre todo, espectadores. Allí no hay metáfora. El es el amo y el esclavo de sí mismo. La palabra familia, según el diccionario etimológico de Joan Corominas, es esto: “primitivamente, el conjunto de los criados y esclavos de una persona”.

Desde niña, desde que la memoria me asiste, tengo ganas de escapar de alguna caja que me encierra, siento que hacen trucos conmigo. Diré algo previsible: escribiendo yo hago trucos con los demás. Eso me libera hasta que una nueva obra tiene que surgir, entonces busco esa caja, allí están las cosas que yo pido: lápiz, papel y no demasiado aire.

3 comentarios:

Vir dijo...

Qué bello, Oh.

Anónimo dijo...

La necesidad imperiosa de escribir es también mi caso. Un sistema de escape justamente. Existen otros medios, si, pero escribir da permiso de "contar" lo que nos asfixia dese la realidad de un otro que no existe.
Alivia, si, pero esa sensación de escapar no se va nunca, nos mantiene presos.

Anónimo dijo...

Ei, eu tentei e-mail pertencentes a este post, mas arent capaz de alcançá-lo. Por favor email-me quando chegar um momento. Graças.